23Julio2017

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“Hay pocos placeres como meterse a la cama con un libro”

 
La última película de Gracia Querejeta, vicepresidenta de la Academia de Cine, ‘Felices 
140, fue preseleccionada para representar a España en los Oscar
 
Gracia Querejeta dice que con la buena literatura, como con el buen cine, hay que tener 
un mínimo de paciencia: “A veces hay que esperar a la página x, justo la que te engancha 
y ya no puedes dejarlo”.
-En el cine las mujeres directoras son minoría, ¿siente que le ocurre lo mismo a las 
escritoras?
-Hay mucha literatura escrita por mujeres, hay muchas más escritoras que directoras de 
cine.
-¿Cuál es ese libro que marcó su infancia o adolescencia? ¿Y la película?
-Más que en la adolescencia fue entre los diecitantos y los veintitantos. Era una lectora 
compulsiva de Guillermo Brown, de Richmal Crompton. ¡Mira, una escritora! Lo tengo
 todo en distintos tipos de ediciones. Otra de mis pasiones de la época era Gerald
 Durrell, el naturalista. En mi casa hay muchos libros, pero mi padre [Elías Querejeta] tenía 
muchos más que yo. Su biblioteca era gigantesca, podías encontrar desde todos los 
diccionarios del mundo a poesía de Cernuda, Salinas, Miguel Hernández. Tenía una 
relación muy directa con Chus Visor, tenía cuenta en la librería y Chus cada mes le 
mandaba los libros que creía que le podían interesar.
¿Y cine?... Veía todo el de mi padre, aunque algunas películas no las he vuelto a revisar y 
tengo un recuerdo muy vago. En esa edad descubrí el neorrealismo italiano, a Truffaut, la
 nouvelle vague… todo ese cine tan distinto al que se hacía aquí. ¿Quién no ha 
visto Los cuatrocientos golpes?
-¿Lee teatro?
-Poco, pero sí leí mucho en épocas juveniles. He sido muy lectora de Shakespeare. Me
 gusta más el teatro leído que visto, será porque trabajo con imágenes diferentes a las 
teatrales.
-¿Se plantea dirigirlo?
-Me lo he planteado y me lo han propuesto, pero nunca me he atrevido. Puede llegar a 
tentarme pero tiene que ser algo que sienta cercano, que entienda muy bien, en eso no
 se diferencia del cine.
-¿Qué le da la literatura que no le dé el cine?
-Es una cuestión de tiempos, la lectura me da un placer más extenso en el tiempo y el 
cine más inmediato. Pero son muy similares, ambos te teletransportan a otros lugares, 
vidas, tiempos.
-¿Podría destacar alguna frase de un libro o de una película?
-Una de Luis García Montero que habla de la nostalgia al principio de El Embrujo de 
Shanghai de Juan Marsé: “La verdadera nostalgia, la más honda, no tiene que ver con el 
pasado, sino con el futuro. Yo siento con frecuencia la nostalgia del futuro, quiero decir,
 nostalgia de aquellos días de fiesta cuando todo merodeaba por delante y el futuro 
aún estaba en su sitio.”
Y de cine me viene una de Una estación de paso, mi primera película: "No hagas mucho
 caso de las estaciones, pasan una detrás de otra, no saben nada de nosotros". No la 
escribí yo, es de mi padre.
-¿A qué libro daría un Goya?
-A muchos de Faulkner. [Comienza a repasar con la vista su librería y menciona algunos 
de los que tiene]. A Ana Karenina, a Reo de nocturnidad de Bryce Echenique, a Cómo ser 
buenos, de Hornby…
-¿Es el libro siempre mejor que la película?
-No, eso no es una verdad absoluta. Cuando se hace cine partiendo de una novela lo 
absurdo es hacer una película muy pegada al libro. Son lenguajes distintos, casi siempre 
necesita despegarse un poco. No es ni mejor ni peor.
-Si la mejor manera de ver una película es a oscuras y en pantalla grande, ¿cuál es la 
mejor manera de encontrarse con un libro?
-Por la noche, cuando se acaba el barullo del día. Hay pocos placeres tan intensos como 
el de meterse a la cama con un libro que te apetece leer.